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Málaga Digital

Si no hay camas hospitalarias para Málaga, sobran políticos

Iván González | Opinión

06/12/2017 00:47

No vamos a descubrir gran cosa a estas alturas de la película al decir que los recortes presupuestarios que se han venido aplicando en los últimos años han supuesto un importante déficit en recursos humanos, lo que acompañado de un claro empeoramiento de las condiciones laborales para los profesionales del sector público que aún conservan su puesto de trabajo, explica en su conjunto el mal funcionamiento del Sistema Sanitario Nacional (SSN).


Según la Federación de Asociaciones para la defensa de la Sanidad Pública (FADSP), los recortes sobre el gasto sanitario en cada comunidad autónoma han sido implementados con diferente intensidad. Si bien, el ´Medicamentazo´ o Sistema de Subasta de Medicamentos, puesto en marcha en Andalucía por el Gobierno socialista de Susana Díaz, cuyo fracaso ha provocado la desadherencia terapéutica por parte del paciente, sobre todo en los de edad avanzada -básicamente porque las empresas adjudicatarias no han sido capaces de suministrar, ni en tiempo ni en cantidad, los fármacos comprometidos con la Administración regional-, ha incrementado aún más el agravio que ya había establecido contra los intereses de los andaluces, poniéndose en peligro la cohesión y la equidad entre territorios en materia sanitaria.


Para la FADSP, Andalucía ocupaba en 2009 el sexto lugar del ranking sanitario de comunidades autónomas en cuanto a la calidad asistencial de los servicios prestados se refiere. Sin embargo, en este año, se ha desplomado al cuarto lugar por la cola; y pese a ser la más poblada, con 8.409.657 habitantes, es la región donde peor se optimizan los recursos públicos disponibles, de lo que se desprende que la gestión sanitaria por parte de los actuales dirigentes es considerablemente mejorable.


Según un artículo de 2004 publicado en Gaceta Sanitaria, a 31 de diciembre de 2001, la tasa andaluza de camas por cada 10.000 habitantes en hospitales públicos era de 24,2, cuando la catalana rondaba las 19 camas/10.000.


Además, Andalucía es la comunidad autónoma de España que menos camas públicas oferta. Tras consultar datos de distintas fuentes, se podría afirmar que el Sistema Sanitario Público Andaluz (SSPA) ofrece una dotación de 24,9 camas hospitalarias por cada 10.000 habitantes, una cifra muy inferior a la mejor oferta disponible dentro del Sistema Nacional de Salud (SNS) que hoy, precisamente, es ofrecida por el Sistema Sanitario catalán (46,6 camas/10.000 hab.). Por tanto, cabría deducir que la sanidad catalana, al menos en este aspecto, ha prosperado mucho más que la andaluza.


Con todo ello, entristece comprobar que la dotación hospitalaria entre CC.AA. con respecto a este recurso, del mismo modo que ocurre con otros muchos, sigue siendo desigual en la actualidad. Pero más inquietante es que Málaga sea la provincia que peor parada sale de todas las andaluzas.


Preocupa que, según un informe sobre el balance sanitario malagueño de 2017, publicado recientemente por la organización sindical CC.OO., dispongamos de una ratio de 15,47 camas públicas por cada 10.000 habitantes, una cifra muy inferior a la de 2003, cuando la relación era de 19,31 camas/10.000 hab.; lo que sirve para hacernos una idea del progresivo deterioro que la sanidad pública viene sufriendo en nuestra provincia, donde se han perdido 370 camas en los últimos cinco años, según denuncia este sindicato.


Es más, la provincia de Málaga sigue a la cola de España en camas hospitalarias por habitantes. De tal modo que, para equipararse a la media nacional, que actualmente se sitúa en torno a las 23 camas por 10.000 usuarios -según el Sindicato de Enfermería (SATSE)-, sería necesario elevar la dotación hospitalaria pública en más de 800 camas, según el informe de CC.OO.


Lamentablemente, los datos no dejan lugar a dudas. La crisis económica que aún seguimos padeciendo se ha cebado con los recursos hospitalarios de toda España. Y es que, según destaca la revista Redacción Médica, en la última relación de camas de hospital de países europeos, publicada por Eurostat, a finales de 2014 nuestro país tenía disponibles 20,3 camas de hospital públicas por cada 10.000 habitantes, menos de la mitad de las que había en Rumanía (63,9 camas/10.000), un país muy inferior al nuestro, tanto en superficie geográfica como en densidad demográfica.


Sin embargo, el impacto negativo de las crisis no ha sido igual de perjudicial para cada una de las comunidades autónomas, razón por la que hoy sigue manteniéndose vigente el desequilibrio entre regiones dentro del mapa sanitario nacional.


En cualquier caso, y ya que España presenta uno de las peores ratios de Europa, estoy de acuerdo con Rafael González Delgado, secretario provincial de Sanidad por CC.OO., cuando defiende que “no es descabellado decir que Málaga ocupa una de las últimas posiciones de la Unión Europea en camas hospitalarias públicas”.


Con la sanidad no se juega. Si los actuales dirigentes de la Junta no frenan en seco la deriva funcional del Sistema Sanitario Público Andaluz, y siguen sin dotar de suficientes camas públicas la planta hospitalaria de la provincia de Málaga, es que sobran. Sobran políticos. Así de claro.




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